Los cambios en el sistema social revierten tanto en la composición
como en la estructura de la familia, lo que determina diferentes
modelos.
Las familias pueden ser
neolocales, matrilocales o patrilocales dependiendo de su convivencia
o no con otros parientes:
Familia neolocal:
la pareja abandona el hogar familiar para establecerse en una
vivienda propia. Es la más común en las sociedades
industrializadas.
Familia matrilocal:
la pareja vive con los parientes de la esposa. Este tipo de familia
se desarrolla generalmente en sociedades matrilineales.
- Familia patrilocal: la mujer abandona la
casa familiar y convive con los parientes del marido. Este tipo de
familia ha sido más habitual en los núcleos rurales, donde los
hijos varones heredaban las propiedades del padre.
Las familias han evolucionado a lo largo del tiempo, de tal forma que
se a pasado de una familia tradicional que actuaba como una unidad
productiva. Estaba formada por el padre, la madre (unidos por un
vínculo religioso y/o legal) y sus hijos e hijas. Tenía un carácter
patriarcal, donde el padre ejercía como cabeza de familia mientras
la madre quedaba relegada al ámbito doméstico, ya que raramente
trabajaba fuera del propio hogar. Sus miembros dependían de la
familia para su subsistencia, protección y educación. Como no
existía el divorcio sólo la muerte era capaz de desarticular ese
núcleo, al menos de manera legal; a una familia moderna donde la
mujer comienza a realizar trabajos remunerados fuera del hogar y,
paralelamente, desciende el número de hijos e hijas. Actualmente, la
estructura familiar es más democrática y variada. Hay familias con
un solo progenitor, parejas sin vínculo religioso y legal, etc. La
familia moderna se caracteriza por su independencia relacional,
residencial y económica. Ya no es un instrumento de consolidación
de clanes, sino un grupo reducido de miembros.
Las familias seguirán evolucionando hasta llegar a la familia del
futuro, que será una familia nuclear.
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